Manual de paternidad

Manual de paternidad

Estimado lector: no vaya a malinterpretar este libro por su título. No es un libro de moralidad ni valores familiares. Es todo lo contrario a eso: es poesía. Ahora que lo sabe, suéltelo. Arrójelo de inmediato. Para qué hablar de la paternidad en un mundo sobrepoblado. Para qué quiere oír enseñanzas que son difíciles de transmitir a un niño mirándolo a los ojos. Despacio, déjelo caer y empújelo con el pie. Mansamente levante las manos. Explíqueles a los agentes su inocencia. Dígales que ni siquiera tiene hijos. Y no quiere enseñar nada a nadie. Si lo desea, écheme la culpa. 
Índice 
Carta de la Facultad
Prólogo Nacimiento del padre (Primer verasomnio) 
El último tramo
Nacimiento
Pichón de padre
Ley mundana
La orilla de los ángeles grises
Algo malo
Los dioses
Complejo de Freud
Te paseo por las calles
Las piedras del río
Cómo le explico
El bautismo
El orden de las cosas
Fiera
El lujo de hoy
Carreteras improvisadas en los sueños
Las leyes del padre (Segundo versomnio) 
Regla número uno: De las prohibiciones generales
Regla número dos De si alguien te pega en el colegio
Regla número tres: De olvidar la regla número dos
Regla número cuatro: De los libros
Regla número cinco: De lo difícil
Regla número seis: De la educación
Regla número siete: De la masturbación
Regla número ocho: De los viajes
Regla número nueve: Del camino que te seguirá
Regla número diez: Del uso de la "V"
Regla número once: De la creación de tu propia regla
Regla número doce: De si deseas contradecir tu propia regla
Regla número trece: De la prohibición de leer esta regla número 13
Regla número catorce: De los errores
Regla número quince: Del olor sexual
Regla número dieciséis: Del enigma
Regla número diecisiete: De las ideas
Regla número dieciocho: De los encuentros
Regla número diecinueve: Del poder
Regla número veinte: De la guerra
Regla número veintiuno: Del trabajo
Regla número veintidós: Del tú dirás
Regla número veintitrés: De la poesía Último discurso del padre (Tercer versomnio) 
Cronos, tus hijos
¡Hijos!
A media noche, puntuales
A punto de dormirme
Una por una llegan las decisiones ¿ Qué te trae a estas habitacicnes?
Con una piedra rompí un vidrio