Nadaísta Bandido. Narraciones escogidas con su carracuca

Nadaísta Bandido. Narraciones escogidas con su carracuca

Injustamente desconocido en las letras nacionales, es el mejor de los cuentistas que escribió sobre la ciudad y el país, en los finales del siglo veinte. Jaime Espinel hablado tendía a opacar al cuentista excelso, al cronista minucioso que incorporó a su literatura el habla popular de Medellín, con ironía, con juegos verbales particulares, con la expresividad que casi inaugura un género. Mediante ella ligó el destino de Medellín con Manhattan. Textos que proceden de la tradición oral del barrio, de la crónica roja, de los héroes marginales que alternan fútbol y bar con bandoneón de fondo, hombres fronterizos que oscilan entre sueños de gloria, cuchillos o disparos. "Se pegó una moridita" cuando estaba en la empresa de demostrar, en una novela, el origen antioqueño de Pancho Villa. 
CONTENIDO 
Pre-texto de los compiladores
Criterios de edición
Veinticinco años largos de viernes a martes
Chamorro muere en la víspera
Como el sol ¡de sorpresa!
Dos o tres semanas después del miosotis
Pobre huérfano el señalador
Esta noche me jalará la mano  Bolero del ladrón robado  Acuérdame de recordarte  ABC de Simon & Schuster
La noche que Polo Balbuena buscó la almohada  Solness o Palomo y Troll
The Black Panther Party
Viaje a la luna después de muerta  Blanco es  Último monólogo del contrahecho
Un viejo sábado de octubre con lumbre de guazabra 
Tu oído soy, Zorzal ¿cuya jaula vos sos?
De cómo armar la de Mi Dios paciencia 
A que te cojo ratón
La pistola del Comandante  El bandido amigo de los nadaístas
Una pizca de María Cano
Pancho Villa & Doroteo Arango
Ancón, nuestra hermosa bisagra empantanada
¿Quién fui yo?
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